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¿Qué ha pasado con Roblox?

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En los últimos meses Roblox ha vuelto al centro del debate público, especialmente entre familias, educadores y profesionales que trabajan con menores. No es la primera vez que ocurre, pero sí es una de las ocasiones en las que la conversación ha sido más amplia y más tensa, porque toca varios temas sensibles a la vez: infancia, redes sociales, videojuegos, dinero y seguridad.

Vaya tela, ¿no?

¿Conoces el juego?

Es una plataforma online donde millones de usuarios, muchos de ellos menores, pueden jugar a experiencias creadas por otros usuarios, chatear, interactuar y también crear sus propios juegos. Esa mezcla de videojuego, red social y mercado digital es precisamente lo que la hace tan atractiva… y tan compleja de gestionar.

Bueno, hasta aquí ni tan mal pero…¿Qué ha pasado entonces?

La polémica no surge por un único hecho aislado, sino por la acumulación de varios problemas que llevan tiempo señalándose. Por un lado, han vuelto a aparecer denuncias y reportajes que muestran que, pese a los sistemas de moderación, en Roblox pueden encontrarse contenidos inapropiados para menores: juegos con violencia explícita, referencias sexuales encubiertas o dinámicas que normalizan conductas poco saludables para su edad.

A esto se suma el uso del chat. Roblox permite comunicarse con otros jugadores, muchos de ellos desconocidos. Aunque existen filtros automáticos y opciones de control parental, en la práctica se ha demostrado que algunos menores acceden a conversaciones que no comprenden del todo o que pueden ser manipuladoras. Este punto ha generado especial preocupación en familias y profesionales de la protección del menor.

Y que es que claro, no es como los juegos de los 80 cuando yo jugaba. Antes, por lo general, los juegos te contaban una historia, no había chats ni nada parecido. Era todo offline… Ahora, los tiempos han cambiado. Y «esas personas malvadas» saben donde está «su público». Como siempre, el problema no es Roblox o cualquier juego o plataforma, son esas malas personas que se aprovechan de las situaciones.

Otro foco importante de la polémica es el sistema de monedas virtuales, los Robux. Roblox incentiva la compra de esta moneda para acceder a objetos, ventajas o experiencias dentro de la plataforma. En menores, esto puede traducirse en gastos impulsivos, presión social (“si no compras, te quedas fuera”) o conflictos familiares cuando no hay límites claros. No es un problema exclusivo de Roblox, pero su diseño lo hace especialmente visible. Aquí, sí que tiene que ver cómo esté configurada la plataforma.

También ha habido críticas al modelo de creación de contenidos. Muchos juegos están hechos por otros usuarios, algunos muy jóvenes, lo que plantea debates sobre explotación, recompensas económicas desiguales y falta de supervisión real sobre lo que se publica. De nuevo, no es ilegal en sí mismo, pero sí cuestionable desde un punto de vista ético y educativo.

Conviene aclarar algo importante: Roblox no es automáticamente peligroso ni “el enemigo”. La plataforma tiene aspectos positivos evidentes. Fomenta la creatividad, la programación básica, el trabajo en equipo y la imaginación. Muchos niños juegan sin incidentes y disfrutan de experiencias adecuadas a su edad. El problema aparece cuando se utiliza sin acompañamiento adulto y se delega toda la responsabilidad en la tecnología. Como siempre, no todo es blanco o negro, siempre hay matices.

La polémica, en el fondo, no va solo de Roblox. Va de cómo usamos plataformas diseñadas para millones de personas de todas las edades en un contexto infantil. Va de si confiamos ciegamente en los filtros automáticos o entendemos que ningún sistema sustituye al criterio adulto. Va de si damos por hecho que “es solo un juego” o aceptamos que hoy los juegos son también espacios sociales.

Por eso, el debate actual está sirviendo para algo positivo: obligar a las familias a hacerse preguntas. A qué edad tiene sentido entrar en Roblox, con qué configuración, durante cuánto tiempo y, sobre todo, con qué acompañamiento. No se trata tanto de prohibir como de entender dónde están los riesgos reales y cómo reducirlos.

Me gustaría saber si has tenido alguna experiencia con este juego u otro parecido.

Te leo!!!!

Un abrazo!, Paco.

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