El mundo empieza a poner límites a las pantallas: así es como varios países están regulando las redes sociales para los menores

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Entrar a las redes sociales o pasar horas frente a una pantalla ya no va a ser tan fácil para los más jóvenes. Lo que empezó como una preocupación de padres, educadores y psicólogos en charlas y reuniones ha llegado por fin a los despachos de los gobiernos. Ya no se trata de dar consejos o recomendaciones voluntarias; varios países han decidido tomar cartas en el asunto y dictar leyes firmes. Lo interesante es que no son solo planes de futuro, sino medidas que ya están en los boletines oficiales.

El freno histórico en Australia

Uno de los ejemplos más comentados es Australia. Su Parlamento aprobó la Ley de Enmienda de Seguridad en Internet (conocida allí como la Social Media Minimum Age Bill), que prohíbe el acceso a redes sociales como TikTok, Instagram o X a los menores de dieciséis años. Según los informes que publica el Comisionado de eSafety, que es el organismo estatal independiente que vigila la seguridad digital en el país, la ley traslada toda la responsabilidad a las empresas tecnológicas. Si las plataformas no aplican sistemas eficaces para verificar la edad real, se enfrentan a multas millonarias. Aunque los analistas técnicos reconocen que los adolescentes buscan trucos como usar conexiones VPN, el Gobierno australiano mantiene una postura firme para proteger la salud mental de los jóvenes.

La situación en España y el resto de Europa

En nuestro entorno más cercano, los cambios también avanzan en los parlamentos. Si miramos los documentos del Consejo de Ministros y los planes del Ministerio de Juventud e Infancia de España, vemos que el Anteproyecto de Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales está en pleno debate parlamentario. El punto más destacado de este texto es la propuesta de elevar la edad de consentimiento digital de los catorce a los dieciséis años para poder abrirse un perfil en cualquier red social de forma legal.

Un poco más al norte, en Francia, el Ministerio de Educación Nacional ha ido directo a las aulas. A través de una circular oficial, han generalizado en los colegios el plan denominado pausa numérica. Esto obliga a los alumnos a dejar el teléfono móvil físicamente guardado y apagado durante toda la jornada escolar para evitar distracciones y fomentar la convivencia. Al mismo tiempo, el Gobierno de Noruega está estudiando fórmulas para elevar la edad mínima de uso, mientras la Unión Europea observa estos pasos de cerca para intentar unificar criterios de seguridad digital en todo el continente.

Medidas en Asia y Oriente Medio

Esta tendencia no es exclusiva de Occidente. En Asia, las comisiones de comunicaciones de los gobiernos de Malasia e Indonesia han intensificado la fiscalización de las plataformas, centrándose en los algoritmos adictivos. Las autoridades malasias, por ejemplo, ya aplican sanciones a las empresas que permiten el acceso de perfiles infantiles sin supervisión. En una línea similar se mueven los Emiratos Árabes Unidos, cuyo Gabinete ha aprobado resoluciones específicas para auditar el uso de pantallas y mitigar problemas como el ciberacoso o la dependencia digital desde edades tempranas.

Todos estos datos, extraídos de diarios oficiales y ministerios, demuestran que el escenario está cambiando. Aunque la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso, las normativas empiezan a levantar barreras para proteger a los menores, buscando un equilibrio entre la seguridad que dan las leyes y la educación digital que se trabaja día a día en los hogares.

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